CONFERENCIA

SOBRE RETOS Y OPORTUNIDADES DE LA REGIÓN DR-CAFTA EN TIEMPOS DE INCERTIDUMBRE

Juan Temístocles Montás

Ministro de Industria y Comercio

 

Señores: Directivos y Miembros de la CentroCámara de Comercio de la República Dominicana;

Damas y Caballeros:

Muchas gracias por invitarme a participar en esta importante actividad de esta Centro-cámara de Comercio, y compartir con ustedes algunas reflexiones entorno a la situación actual de nuestra región;especialmente, sobre los retos y oportunidades que traen consigo los tratados comerciales de los que somos parte.

Tomo como punto de partida cosas ya sabidas: i) que el objetivo de Centro-cámara, principalmente, es dar seguimiento al Tratado de Libre Comercio de República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (DR-CAFTA); ii) que proceso de profundización de nuestras relaciones comerciales con Centroamérica se remonta al año de 1996 cuando iniciamos las negociaciones que concluyeron con el Tratado de Libre Comercio de 1998; y iii) que, posteriormente, este bloque se robusteció aún más con la suscripción del DR-CAFTA en 2004. Además, iv) que es desde nuestra incorporación formal al Sistema de Integración Centroamericana (SICA), en 2012, cuando hablamos de Centroamérica + República Dominicana como de la “región DR-CAFTA”.

Para fines de orientación de mi exposición, vale el planteamiento de las siguientes interrogantes: i) ¿cuál es la situación actual y las perspectivas de la región DR-CAFTA?; ii) ¿Qué oportunidades tiene?; y iii) ¿A qué retos se enfrenta?

  1. La del RD-CAFTA, región con buenas oportunidades

Pienso quela del DR-CAFTA, por si sola, es una región de oportunidades. La  población total (incluyendo a todos los miembros del SICA) se acerca a los 60 millones de habitantes que, “con dinero o sin dinero” (como dice el mariachi), son  60 millones de consumidores. En sí mismo, esto es una oportunidad muy importante, pero hay más:

  • Nuestras economías mantienen tasas de crecimiento económico por encima de la media de la región ALC;
  • Tenemos una envidiable posición geográfica;
  • Reportamos avances significativos en infraestructura;
  • Expectativa de estabilidad de precios de sus exportaciones;
  • Relativa estabilidad macroeconómica y perspectiva de crecimiento moderado a alto, con bajos niveles de inflación;
  • Riqueza en activos y recursos naturales, culturales y de biodiversidad que significan un alto potencial para el desarrollo económico y social;
  • Otros

 La región tiene capacidad para capear desafíos en la coyuntura actual. De acuerdo con el FMI la economía de la región DR-CAFTA podrá́ sobrellevar la desaceleración observada en los mercados emergentes, pero su crecimiento se moderaría en los años que vienen como resultado de las condiciones financieras mundiales y las reformas estructurales necesarias e inconclusas.

En efecto, el crecimiento proyectado para 2016 alrededor del 4.3%, por encima del crecimiento promedio del conjunto de la región América Latina y el Caribe (0.7%, según la CEPAL). Los países con mejor proyección en crecimiento son la República Dominicana (superior al 6%), y Panamá y Nicaragua (en torno al 4.5%).

Por otra parte, el balance en comercio exterior presenta, entre otras características, las siguientes: la región ha diversificado exportaciones hasta más de 4,000 productos, lo que constituye una ganancia de fortaleza; y tiene acceso a un mercado de más de 2,000 millones consumidores. Sin embargo, el grueso de nuestras exportaciones (80%) se concentran en 13 mercados estratégicos, siendo Estados Unidos el principal. Esta condición, sin embargo, puede ser vista y gestionada como una oportunidad para el desarrollo comercial futuro de nuestra región.

  1. ¿Dónde estamos ahora con el DR-CAFTA?

Como se sabe, el DR-CAFTA constituye el acuerdo comercial más importante, pues incluye a nuestro principal socio comercial, los Estados Unidos. Aunque es mucho lo que se discute en torno a sus efectos, el hecho de contar con un marco de comercio preferencial de esta dimensión es algo positivo. Las reformas institucionales, promovidas en el contexto del DR-CAFTA, han sumado fortaleza al ambiente de los negocios en la República Dominicana.

Ahora bien, es preciso señalar que al momento de la firma del DR-CAFTA, la República Dominicana ya gozaba de acceso preferencial a los Estados Unidos para la gran mayoría de sus exportaciones a través de la Iniciativa para la Cuenca del Caribe. Sin embargo, este acceso especial se basaba en una concesión unilateral, se condicionaba al cumplimiento de las normas de origen, y su sostenibilidad no estaba garantizada.

Previo a la firma del DR-CAFTA, el 92% de las exportaciones dominicanas a los Estados Unidos entraban libre de aranceles, mientras que la tasa arancelaria efectiva era apenas un 1.1%. Por su parte, la tasa arancelaria promedio aplicada por la República Dominicana a materias primas y productos provenientes de los Estados Unidos era de un 8.5%, que al sumarle el 13% de la comisión cambiaria, superaba el 21%.

Con la firma del DR-CAFTA se configuró un contexto de mayor competencia en el mercado estadounidense y se estableció una dinámica entre los países signatarios apostando al acceso preferencial y a los flujos de inversión extranjera directa, princicpalmente.

En este contexto y proceso, un tema de la mayor relevancia, por lo sensible para los productores nacionales de las partes involucradas, fue siempre el impacto potencial del referido acuerdo sobre el sector agrícola. El tema continúa siendo relevante en las agendas nacionales, particularmente, en la República Dominicana, por los efectos que podría producir dentro de la economía de la región y la estructura productiva del sector.

Para la República Dominicana, el DR-CAFTA ha significado valiosas oportunidades en términos de acceso al mercado internacional para una amplia variedad de bienes agropecuarios de producción nacional; sin embargo, también ha presentado grandes retos para un grupo de rubros de este sector que tienen fuertes limitaciones para competir en un escenario de apertura comercial.

En efecto, el proceso de liberalización de los rubros agropecuarios denominados sensibles (arroz, leche, azúcar de caña, pollo, frijoles, ajo, cebolla) fue negociado bajo un esquema de desmonte arancelario gradual, con el propósito de evitar un impacto negativo a los productores nacionales, para quienes se acordó un periodo de transición que les permita prepararse y mejorar la competitividad y la productividad, para así poder enfrentar las nuevas condiciones de apertura.

Precisamente, conforme a lo pactado, a partir de enero del 2017 entra en vigencia la etapa final del calendario de desgravación arancelaria especial para los productos agropecuarios, incluyendo los denominados productos sensibles, que cuentan actualmente con condiciones arancelarias más favorables a la producción nacional.

En adición a los compromisos asumidos, durante el curso de aplicación del Tratado se han presentado ciertas distorsiones en los esquemas de producción de los países miembros, en donde a través de subsidios y otras ayudas internas se han creado condiciones desiguales de competencia en el mercado internacional.

En este contexto, en septiembre de este año, el Presidente Danilo Medina emitió el Decreto 260-16, creando la Comisión de Alto Nivel para Evaluar el Impacto del Proceso de Desgravación Arancelaria y de Apertura Comercial que implica el DR-CAFTA en los Productos Sensibles del Sector Agropecuario Dominicano. La misma quedó conformada por el Ministro de la Presidencia como coordinador, los Ministros de Industria y Comercio, Relaciones Exteriores y Agricultura, así como por el Vicepresidente Ejecutivo de la Junta Agroempresarial, y el Ministro del Trabajo.

La Comisión ha realizado amplias consultas con los sectores productivos nacionales, y está en proceso la presentación al Presidente Danilo Medina de un primer informe preliminar, previsto para los próximos días. El contenido del informe servirá de insumo para orientar la definición de acciones orientadas a mitigar los efectos de esta apertura al nivel nacional.

Pero si algo debemos tener claro es que los acuerdos comerciales por si solos no son herramientas de desarrollo. Más bien, deben ser vistos como parte de una estrategia integral de inserción en los mercados internacionales. Esto implica importantes retos de competitividad y productividad.

En suma, el DR-CAFTA ofrece oportunidades que es preciso saber aprovecharlas a sabiendas de que nos movemos en un contexto internacional que es convulso y muy cambiante. Lo que dependerá, en gran medida de las capacidades nacionales para tomar provecho de las mismas, y para sortear las amenazas.

En este sentido, un desafío que tenemos es atrevernos y saber innovar, para sacar mejor provecho de las oportunidades. Esto pasa, además, por ser más intensos en la promoción de alianzas público-privadas que nos permitan ser mas exitosos, y potencializar encadenamientos productivos que nos permitan sacar un mayor provecho a las cadenas globales de valor.

Además, fortalecer la capacidad competitiva como base para potenciar el desarrollo exportador, el fortalecimiento de la estructura productiva y a asegurar el crecimiento sostenido de nuestra economía.

  1. Un vistazo a los resultados en el DR-CAFTA

 El balance global de resultados del DR-CAFTA es positivo. Esto se evidencia en el hecho de que la región en su conjunto ha multiplicado por 2.2 veces el valor de sus exportaciones, desde el año 2000 hasta acá. Como se evidencia, los países que han tomado mayor ventaja en estos términos son Nicaragua, que multiplicó por 5.5 veces el valor de sus exportaciones; y Guatemala y Honduras que lo hicieron por 4.0 y 2.3 veces, respectivamente. Desafortunadamente, República Dominicana y Costa Rica son los casos que han sacado menor ventaja en el desempeño exportador global.

Evolución de Exportaciones

Similar resultado es el que se observa cuando se considera la evolución de las exportaciones de los países DR-CAFTA a lo que es su principal mercado, los Estados Unidos.

Exportaciones

En este caso, los países que han sacado mayor provecho del acceso a ese mercado son El Salvador, que multiplicó por casi 5 veces entre 2000 y 2015 sus exportaciones, seguido de Nicaragua y Honduras que lo hicieron por 3.8 y 2.0 veces, respectivamente.

Sin embargo, así como evolucionó positivamente el desempeño exportador, en la otra cara de la moneda: el desempeño de las importaciones, la historia es poco o nada halagüeña. Las importaciones se dispararon con creces y a mayor velocidad en todos los países, aumentando la brecha comercial.

Y, en particular, en lo que se refiere al mercado intrarregional, la República Dominicana no ha logrado sacar el mejor provecho en cuanto a colocar sus productos en los mercados de sus socios de Centroamérica. Como se evidencia en el cuadro siguiente,  su balance comercial ha sido negativo y se ha multiplicado con creces en el comercio individual con cada uno de sus pares del DR-CAFTA.

Comercial

En suma, fortalecer la capacidad exportadora del aparato productivo nacional y mejorar la capacidad para competir y exportar es el gran desafío para sacar mayor ventaja de las oportunidades que entraña el DR-CAFTA para la República Dominicana, particularmente.

  1. Sobre el clima de incertidumbre y lo que nos pudiera tocar como DR-CAFTA

 

En este contexto, se hace inevitable hacer referencia al escenario de gran incertidumbre que planea sobre el desarrollo económico y comercial de los países del DR-CAFTA y que, seguramente, serán determinantes en los años por venir; en particular, lo relativo al nuevo liderazgo político que inminentemente se instalará en los Estados Unidos, socio comercial nuestro.

Damas, caballeros: En cuestión de semanas, y de manera acelerada, en cada rincón del mundo nos hemos vuelto trumpólogos; y ese ´arte´, el de la trumpología, se afina día con día en la medida en que se vuelve inevitable leer o ver o escuchar los innumerables análisis que se difunden en los medios. No es para menos. Trump es el fenómeno histórico más desquiciador que quizá haya sufrido la humanidad, en siglos, con un agravante. No es tanto que lidere un paradigma; más bien, creo yo, es que posiblemente está interpretando y encarnando un sentimiento y mentalidad de cambio diseminado en medio mundo. Quizá nos estamos dando cuentas de que estamos asistiendo a la irrupción de un cambio de visión y en los liderazgos con una contundencia nunca antes vista  en la historia de la humanidad.

Esto así, pues sabemos que lo que está de por medio es el ejercicio del liderazgo de la más grande potencia económica del mundo: los Estados Unidos de Norteamérica. Y ya lo decía hace más de un siglo el General Porfirio Díaz, en referencia a su país: que el problema es que“cuando Estados Unidos toce, y a México le da una pulmonía”. Esto, para referirse a la influencia inmensa de la economía de ese país sobre la propia. Pues bien, esa expresión aplica hoy como nunca, en el contexto de una economía globalizada. En particular, la expresión del caudillo azteca de aquellos tiempos se extiende y cumple a cabalidad para los países del DR-CAFTA.

Ahora bien, ¿significa que el mundo se va a acabar con la llegada al poder del nuevo liderazgo en los Estados Unidos? Seguramente, no. No asistimos todavía al fin de los tiempos. Sin embargo, hemos de estar alertas y seguros de que habrán transformaciones, que vendrán a la luz de las crisis severas que estamos presenciando, de índole diversa y ramificadas en las más variadas geografías. El ascenso del nuevo liderazgo en los Estados Unidos es sólo eso: la expresión más espectacular de un cambio de paradigma, en curso desde hace varios años,… aunque “de qué callada manera” (A lo Pablo Milanés).

Obviamente, hay razones y sin razones innumerables para temer por los cambios que sobrevendrán. Hoy mismo, la Página de Bloomberg reproducida en el periódico Hoy, se hace eco del más reciente sondeo de pronósticos realizado por la prestigiosa Universidad de Oxford. Resalto los siguientes resultados. A raíz de lo nuevo por establecerse, la percepción es que ese liderazgo es el principal riesgo para la economía mundial, pues aumenta la probabilidad de una ralentización severa que causaría, entre otros elementos, una posible guerra comercial ya preconizada por el presidente electo.

El hecho es que no son sólo especulaciones. El hombre lo ha dicho, y ha mostrado alta vocación para pasar “del dicho al hecho”. Por ejemplo, ha amenazado con imponer aranceles a las exportaciones chinas, y ha apuntado su dedo señalando a China como un manipulador de divisas que, además, impone barrera a la competencia extranjera.

(Y déjenme decirles esto: Conversando recientemente, en Londres y aquí en Dominicana, con un poderoso empresario que tiene experiencia de larga data como inversionista en China, y que se apresta a realizar importantes inversiones en RD, nos hablaba de cómo el nuevo giro que está en proceso en China está siendo percibido como señales claras de persecución al inversor extranjero y de proteccionismo a la inversión local de ese país)

En suma, la historia va a continuar. Pero vivimos y seguiremos viviendo tiempos de mucha incertidumbre política y normativa, a niveles inusualmente elevados. Y esta incertidumbre es el más alto riesgo que enfrenta la economía mundial.

Por supuesto, qué más quisiéramos, ¡y lo quiera Dios!, que todo esto no fuera más que un susto propio de eso que llaman “resistencia al cambio”; y quiera Dios que, entonces, lo que se dé es que los “estímulos fiscales” que proyecta impulsar el nuevo liderazgo en USA potencien el crecimiento económico de esa nación, y que ello acabe impactando positivamente al resto de las economías del mundo, en particular, a las del DR-CAFTA. Aunque no veamos claro cómo operaría la correa de transmisión, lo importante es el resultado. Si ese fuera el resultado, ¡bendito sea Dios!

Sin embargo, la realidad es esa: se ha configurado un escenario de incertidumbre en la economía mundial en el que el fenómeno Trump es sólo un botón de la mayor relevancia, y que comparte mesa principal con factores como la ralentización de la economía china, el Brexit, y la subida de la tasa de interés en los Estados Unidos. A esto se añade añade una mezcla tóxica de otros riesgos geopolíticos con potencia de impacto suficiente como para turbar el sueño a medio mundo; hablamos de Irán, Rusia, Oriente Medio, el mar del Sur de China, la pujanza política del populismo en los países de la Unión Europea, y otros.

  1. A modo de conclusión

Hoy en día, el mundo se debate entre regirse por una gobernaza global (modelo impulsado desde la década de los 80 para acá y que ha dado cabida a procesos de integración como el DR-CAFTA), o la adopción de esquemas nacionalistas y proteccionistas, que van cobrando cada vez más auge.

Independientemente del énfasis o tendencia política que acabe predominando, las prioridades socio-económicas de los pueblos y las regiones siempre estarán presentes, trascienden a las tendencias o mega-tendencias políticas de moda, y de seguro habrá que abordarlas de la manera más eficiente y efectiva posible en función de los objetivos y prioridades nacionales.

Un reto de la mayor relevancia de los países de la región DR-CAFTA es trabajar la productividad de las empresas y mejorar la competitividad, para lograr un crecimiento más inclusivo en toda la región.Para este fin, no debemos perder de vista el énfasis que hay que hacer sobre tres pilares básicos: fortalecer las instituciones públicas, para hacer buen gobierno que facilite el desarrollo productivo y la competitividad; el desarrollo de un sistema educativo más equitativo y de mayor calidad, y reducir el déficit de infraestructura nacional.

¡Muchas gracias!